El largo y tortuoso camino de CLEOPATRA
Algunos de mis amigos (y al igual que creo, algunos de vosotros, de seguro habreis pensado), me han preguntado, que porqué, no he puesto una anécdota o curiosidad, en la película, al igual que en la mayoría de todas las comentadas, habiendo como hay tantas y tan interesantes. Pués bien, de principio tenia pensado meter algunas de ellas, como por ejemplo: las "juergas", que se metieron Richard Burton y Liz Taylor (con el Vaticano, de por medio), o las cantidades astronómicas de dólares que se barajaron durante todo su rodaje.
Pero después, pensé que sería mucho mejor, buscar algo por ahí, y hacer un resumen digamos que más exhaustivo, de como más o menos fué, este largo y tortuoso camino.
"Y tú me pedias perdón a mi, por haber huido. Lloraste y diste tus razones... ¿Acaso puedo yo llorar y dar mis razones?. Les diré simplemente que te amaba. Cuando vi que tu te alejabas dejé de ver, de sentir, de oir, sólo pensaba en que te ibas... Solo pensaba que mi amor se iba y sólo quería estar con ella".
"Dime, ¿a cuantos amastes después de él? ¿a uno? ¿diez? ¿alguno? ¿nadie? ¿te besaron con los labios, te tocaron con sus manos, gritaste su nombre en la oscuridad y a solas, te hizo reproches y le imploraste perdón a su memoria?"...
Marco Antonio
"Cleopatra" surgió de un modesto proyecto de Twentieh century Fox. Tras el verano de 1958, al frente del estudio estaba Spyros Skouras, quien pensó en que su muy querida actriz Joan Collins "Tierra de faraones" ("Land of the Pharaohs") se diese a conocer como mítica reina de Egipto. El productor Walter Wanger le convenció para que le ofreciese el goloso papel a una estrella de la categoría de Elizabeth Taylor. Ella aceptó el papel por un millón de dólares, más el 10% de los beneficios.
Peter Finch "Historia de una monja ("The Nun’s Story") y Stephen Boyd "Ben-Hur" la escoltaron e interpretaron respectivamente a Julio César y Marco Antonio. La dirección del proyecto recayó sobre el viejo artesano Rouben Mamoulian, responsable de "El signo del Zorro" ("The Mark of Zorro") y "Sangre y arena" ("Blood and Sand"). Con un presupuesto de cuatro millones de dólares, el rodaje de "Cleopatra" comenzó el 30 de septiembre de 1960 en los estudios ingleses de Pinewood.
Un mes después, Elizabeth ingresó en un hospital de Londres por culpa de una neumonía. Para complicar más las cosas, el director presentó su dimisión sin alegar razones claras. Joseph L. Mankiewicz, autor de "Eva al desnudo" ("All About Eve"), le sustituyó a partir de febrero de 1961. La actriz se reincorporó, pero enseguida volvió a enfermar. Mankiewicz decidió que el clima londinense no era bueno para ella. Tras muchas deliberaciones, los productores aceptaron continuar en Roma. Aprovechando la construcción de nuevos decorados en Cinecittá, el cineasta comenzó a rodar desde cero y contrató a Rex Harrison como Julio César y a Richard Burton como Marco Antonio.
A finales de 1961, la película no estaba terminada y la inversión rondaba ya los 20 millones de dólares. En medio de un panorama caótico, los únicos que parecían pasárselo en grande eran Taylor y Burton. Pronto se supo la razón: entre ellos había nacido un apasionado romance, para mortificación de sus consortes, Sybil Burton y Eddie Fisher. Cuando parecía que "Cleopatra" iba a llevar a la quiebra a la Fox, el veterano Darryl F. Zanuck se puso al frente del estudio y empezaron a rodar cabezas: Skouras y Wanger fueron los primeros en caer. A pesar de todo, las últimas tomas no se concluyeron hasta marzo de 1963. La inversión total había ascendido a 44 millones de dólares.
Promocionada como una película colosal, lo fue tanto para lo bueno como lo malo. Sólo en vestuario, Elizabeth Taylor lució 65 modelos diferentes de Irene Sharaff, que costaron 130.000 dólares. Otros 40 vestidos del diseñador Oliver Messel, nisiquiera llegaron a aparecer en la versión final. "Cleopatra" también se distinguió por su larga duración, más de cuatro horas, superando incluso las tres horas y cuarenta minutos de "Lo que el viento se llevó" ("Gone With the Wind"). La película no llegó a recuperar costes. No obstante, obtuvo nueve nominaciones a los Oscar y ganó cuatro estatuillas-mejor fotografía en color, dirección artística, diseño de vestuario y efectos especiales-, recaudó 26 millones de dólares en Estados Unidos, y terminó el año como la campeona de taquilla, por encima de "El mundo está loco, loco, loco" ("It’s a Mad, Mad, Mad, Mad World"), "Irma la dulce" ("Irma la Douce") y "Los pájaros" ("The Birds"). Sin lugar a dudas, fue una obra única en su género y un magnífico ejemplo de las grandes producciones de Hollywood.
Señoras y Señores, que cada cual saque sus conclusiones. Saludos!!!
Mi agradecimiento total a Larousse "EL CINE", sin cuya autorización, no me hubiese sido posible realizar este comentario.
Muchas Gracias, Amigos!!!
