HASTA SIEMPRE!!!
Luis García Berlanga
Un valiente director
Luis Garcia Berlanga estaba unanimamente considerado como uno de los maestros más valientes del cine español. Director y guionísta nació en Valencia en el seno de una familia burguesa. Abandonó sus estudios de filosofía y letras y derecho para enrolarse en la División Azul y salvar la vida a su padre, condenado por las fuerzas rebeldes victoriosas al mando del general Franco. A su regreso empieza a pintar, dirigir cine-clubs y escribir críticas de cine en la revista Acción y el diario Las Provincias.
En 1947 ingresó en la especialidad de dirección en la primera promoción del Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas y se graduó con la práctica "El circo" (1949). La primera parte de su obra se extiende desde la comedia realista "Esa pareja feliz" (1951), que codirige con Juan Antonio Bardem, hasta la ambiciosa comedia religiosa destrozada por la censura "Los jueves, milagro" (1957), una brillante adaptación a la manera de ser española del neorrealísmo italiano, la comedia inglesa y el ternurísmo francés, de actualidad en la posguerra europea.
Sus grandes éxitos de esta etapa son "¡Bienvenido, Mister Marshall!" (1952) original y divertida crítica al plan de ayuda de los norteamericanos a Europa, y "Calabuch" (1956), la más intrascendente e italiana de sus comedias, pero su mejor trabajo es "Novio a la vista" (1953), una visión divertida, sentimental y amarga en un tradicional veraneo en una playa de principios del siglo XX.
La segunda parte de su obra se caracteriza por la colaboración con el guionísta Rafael Azcona, que hace que el ternurísmo se convierta en humor negro, mientras el hábil montaje de planos cortos da paso a complejos planos largos, en "Plácido" (1961), duro retrato de una campaña navideña, y en su obra maestra "El verdugo" (1963), divertido, negro y eficaz alegato contra la pena de muerte. La cada vez mayor presión de la censura del régimen de Franco hace que durante los siguientes diez años se le prohiban varios guiones y sólo puede rodar las irregulares comedias negras "La boutique" (1967), en Argentina, y "¡Vivan los novios!" (1969), con problemas de producción.
Tras el paréntisis de "Tamaño natural" (1973), chiiriante y divertida fábula sobre las relacciones hombre-mujer, que la censura le obliga a ambientarla en Paris y rodar en coproducción con Francia, con la llegada de la democracia comienza la tercera parte de su obra, que entronca con la comedia más popular. Siempre con Azcona como guionísta, dirige la triología formada por "La escopeta nacional" (1978), "Patrimonio nacional" (1980) y "Nacional III" (1982), que narra la transición de la sociedad española de la dictadura al socialísmo a través de las desventuras de la monárquica familia Leguineche que tiene el mérito de ser una de las pocas películas de estos años que tratan sobre la realidad nacional.
Menos interés tienen "La vaquilla" (1985), un viejo guión sobre la Guerra Española que consigue realizar casi veinticinco años después de escribirlo con Azcona y, sobre todo, "Moros y cristianos" (1987), una disparatada comedia turronera que marcó el final de su colaboración con Rafael Azcona. Tanto la primonitora "Todos a la cárcel" (1993), sobre el alto grado de corrupción alcanzado durante el final de la etapa del gobierno socialísta, como la fallida y última película "Paris Tombuctú" (1999), donde no consigue engranar los problemas de un hombre acabado que huye de su vida con la enloquecida realidad del pueblecito mediterráneo al que va a parar, y que tras su estreno anunció que se retiraba del cine, bajando así el telón de una de las filmografías más únicas e infravaloradas del cine europeo de la posguerra.
Su única incursión en la televisión fue la interesante serie "Blasco Ibáñez" (1997), sobre la vida del internacional escritor valenciano.
Luis García Berlanga Marti - Valencia - 12 - julio - 1921 - Madrid - 13 - noviembre - 2010
¡DESCANSE EN PAZ!
A modo de curiosidad decir que si Alfred Hitchcock salía brevemente en todas sus películas, Berlanga colocaba en todos sus filmes la palabra "austrohúngaro". El director afirmaba que rodaba casi siempre con los mismos actores por pura vaguería. Y que esos planos secuencia tan largos, y que tanta fama le dieron, los hacia para rodar cinco, seis y hasta ocho minutos sin cortar, ya que le daba una pereza enorme.